La singularidad y exquisitez vitivinícola de Madeira

El vino es, sin duda, uno de los atractivos de Madeira (Portugal). Se trata de una bebida única, debido al tipo de uva, clima y suelos volcánicos en la región.

Es el resultado del fruto de sus viñedos, cultivados delicadamente a mano, en pequeñas tierras de poios -así se conocen los campos de Madeira-, ya sea en las montañas o junto al mar.

Es un vino de licor, con un contenido de alcohol de 17-22% vol., en el que la fermentación natural se interrumpe por la adición de alcohol (fortificación). Las botellas se guardan en posición vertical y tienen una larga vida útil.

La historia de su cultivo en el archipiélago se remonta a 1419, cuando el vino llega a Madeira con los portugueses, debido a la importancia económica y logística de este producto, además de un clima que se prestaba a la producción de vino. Las primeras cepas, al parecer, vinieron de Grecia, de la isla de Creta y más tarde fueron introducidas las variedades principales del vino de Madeira actual.

Con el desarrollo del comercio y los descubrimientos en el Golfo de Guinea primero, en el Índico, India y Brasil después, la importancia estratégica de Madeira aumentó. El vino era un producto básico para los largos viajes entre Portugal y la India, además de ser un elemento de comercio. La llegada de comerciantes ingleses y la entrada de Portugal en su órbita de influencia, favoreció las exportaciones de vino portugués a las Islas Británicas.

La importancia del vino de Madeira se muestra por las referencias artísticas, como su presencia en Enrique IV (de William Shakespeare) o en el brindis de la Declaración de Independencia de Estados Unidos en 1176, parece que era el vino preferido de Thomas Jefferson.

Sin embargo, años más tarde, el vino de Madeira sufrió crisis provocadas por enfermedades de las vides, en 1852 y la famosa filoxera de 1872. Y de nuevo, en el siglo XX tras unas décadas de estancamiento, el vino de Madeira recupera su prestigio.

Actualmente, las variedades de uva más conocidas son tinta negra mole sercial, boal, verdejo y malvasía, pero hay muchas otras variedades de uva, con vinos de diferentes grados de dulzura: seco, medio seco, dulce y mitad dulce. Existen varias bodegas y restaurantes que ofrecen degustaciones, acompañadas tradicionalmente de pastel de miel de Madeira. En los últimos años, ha comenzado la producción de vinos de mesa madeirenses de varios tipos: blancos, rosados, tintos y espumantes.

La temporada de cosecha generalmente tiene lugar a fines de agosto y durante el mes de septiembre. Este también es el momento del Festival del Vino, en el que se rinde homenaje a los vinos producidos en Madeira, con varios eventos temáticos. El mejor tributo es que brindes con él.

 

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